A pesar de la nueva red de semáforos, la prohibición de los giros en la Avenida de Las Palmas, la señalización vial y los cambios en los sentidos de algunas vías importantes, la movilidad en Fusagasugá sigue siendo un caos total. Por qué?

Por: Alejandro Castro Guerrero

Por allá en julio del 2016 empezamos a caminar las calles de la Ciudad Jardín realizando ejercicios de observación de una de las principales problemáticas de esta, una de las poblaciones intermedias del país en donde más indisciplina en movilidad existe.

Aquí, en ese entonces con un par de semáforos funcionando a medias, sin señalización vial, sin reductores en sitios peligrosos en donde se excedía la velocidad de motocicletas y carros. Con vehículos estacionados en cualquier sitio de cualquier manera, todos los días de la semana, en verano o en invierno.

En la mayoría de las calles céntricas de la ciudad un sin número de Zonas de Estacionamiento Temporal que operan sin control alguno, y al frente alguna señalización de prohibido parquear, pero todo el costado utilizado. Dejan para transitar un pequeño espacio en pleno centro de la vía, en medio de los indisciplinados que todo el día se van a sus labores y dejan el carro a la deriva en la ZET. Y en la otra acera – al frente- los que van a realizar sus compras o alguna gestión bancaria. !Terrible¡ Mientras tanto los parqueaderos desocupados.

Los motociclistas no se quedan atrás. Mal parqueo, exceso de velocidad, contaminación auditiva, adelantan por sitio no permitido, maniobras peligrosas, etc…

Los debates en el Concejo Municipal no pasan de ser un control político que no logra trascendencia entre la comunidad, ni genera lo que los especialistas llamarían: una política pública de seguridad vial acorde con las necesidades de una ciudad en desarrollo.

El Alcalde y el Secretario de la Movilidad han realizado lo que nos anunciaron en varias ocasiones cuando los abordamos para preguntar al respecto: semáforos, señalización, cambio de sentidos viales, el decreto de la prohibición que jamás se hizo cumplir como el cargue y descargue en la zona céntrica, porque fue una medida tomada sin ninguna clases de socialización con los comerciantes.

La Policía de Tránsito cumple órdenes. Unos días aparecen realizando operativos que dejan a más de uno bregando para rescatar de los patios la motocicleta, o el carro; otros días transitan desapersibidos por en medio del desorden como si nada estuviese sucediendo.

Hemos distinguido dos Comandantes de la Policía de Tránsito, el uno nos dijo: «aquí a la gente le gusta pagar partes». El otro nos comentó: «somos menos de 20 y ni con cien en servicio permanente organizamos la movilidad».

Otros actores viales que funcionan sin Dios ni Ley son los conductores de los vehículos del servicio urbano: busetas, micros, que únicamente utilizan la zona de recoger y dejar pasajeros de la carrera octava frente a la Panadería Filipos. Por cierto no hay más señalización reciente de lugares establecidos como en las ciudades serias, únicas y exclusivas para dejar y recoger pasajeros hasta que se eduquen los usuarios.

Los señores conductores paran en la mitad de la vía, porque a la derecha hay un mal parqueado. Recogen y dejan dónde sea y como sea. Los habitantes de los barrios periféricos de Fusagasugá paran se suben o hacen parar y se bajan del servicio urbano en donde les da la gana. O si no se enojan con el señor del volante.

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Y eso que en los últimos días no hemos sabido de las famosas peleas – que esconden las autoridades – de los taxistas con los transportadores informales, según datos sin conformar existen más de 200, y menos de cien taxis. Bárbaro el monopolio. El Alcalde trató de negociar con uno de los empresarios del transporte para ampliar el número de cupos para taxis en Fusagasugá, y no fue posible, el hombre quiere 30 cupos solamente para él.

De otro lado los ciclistas o motociclistas chocan con una puerta del mal estacionado en Las Palmas, La Manuel Humberto Cárdenas, La 17 de Balmoral, la Sexta, La Novena, por la Décima del Potosí hasta en doble línea se estacionan.

Y en los alrededores de la Plaza de Mercado, ni se diga, no hay espacio sino para los vendedores en plataforma, que aparecen de vez en cuando en cualquier sitio de la ciudad y luego desaparecen.

Este jueves circularon en redes sociales un par de videos de casos en donde unos educadores viales son maltratados por conductores de vehículos particulares, porque les solicitaron que retiraran sus automotores de vías principales que estaban estorbando la movilidad.

Pasan días en que los señores de la movilidad tampoco aparecen. Aparecieron y de una el problema, a la gente no le gusta la disciplina. No respetan a nadie. Ultrajan a un Uniformado. Cuánto más a un civil, que la única arma que tiene es la palabra, y ahora los teléfonos móviles para registro fotográfico y videos como evidencia.

De todas formas debemos manifestar que las solicitudes tanto de la Policía como de los civiles deben ser respetuosas. Y si son groseras aplicar lo que dice La Biblia, «la palabra mansa aplaca la ira».

Mis amigos, el llamado es a la disciplina, al orden, al respeto por las señales de tránsito, a la tolerancia, al respeto a las autoridades, a las leyes, a las normas establecidas para mejorar la convivencia ciudadana.

Y, no olvidemos que están censando a ver cuántos somos. Viene un puente llegan turistas y la población asciende como a 200 mil. Y se acercan las ferias de Expofusa y llegan visitantes, expositores, turistas, ladrones, y demás. Los borrachitos al volante sin cesar. Aquí todos los fines de semana hay, pero no se reportan.

La movilidad, igual que la seguridad la hacemos entre todos. No se atengan a que con la llamada de un concejal al Secretario de Movilidad o al gerente de la Terminal, les van a ayudar a solucionar la situación -de andar conduciendo embriagados o abandonar el vehículo en zonas prohibidas -. Aquí, todos somos iguales. O ustedes no saben quién soy yo?