Familiares de jóvenes ejecutados extrajudicialmente se muestran preocupados por el proceso que adelanta la Jurisdicción Especial para la Paz.

Soacha, 30 de septiembre del 2018

Un árbol fue plantado como símbolo de la memoria y la vida para recordar a las víctimas de un fenómeno que cumple 10 años sin mayores avances en justicia, como lo explica Cecilia Arenas, familiar de Alexander Arenas, desaparecido el 2 de enero de 2008.

“En cuanto a la justicia contra los otros casos, la verdad, se acogieron a la JEP por lo tanto no creemos que haya justicia para los casos de Soacha. Dios quiera que estemos equivocadas”, dijo Arenas a Blu Radio.

La jornada se desarrolló en Soacha, este domingo en la mañana con una misa, seguido de una serie de actos públicos y simbólicos en memoria de los 11 jóvenes desaparecidos de ese municipio.

El hijo de Rubiela Giraldo se llamaba Diego Armando Marín. La semana del 6 de febrero de 2008 desapareció. Salió engañado de su casa por una supuesta oferta laboral que un reclutador, que luego se comprobó tenía nexos con integrantes del Ejército, le hizo a él y a varios jóvenes más de Soacha, sur de Bogotá.

Esta semana se cumplen 10 años de lo que ocurrió aquel febrero y que luego, en octubre de ese mismo año 2008, se destaparía para los medios de comunicación y para los colombianos como las ejecuciones extrajudiciales o los falsos positivos de Soacha.