Por: Fred Emiro Nuñez Cruz

Cuando ya se están constituyendo listas para el parlamento, Cámara y Senado, y se han cantado nombres de aspirantes, es menester y espero que atinado, hacer un examen sobre nuestras emociones carnales, revitalizar la conciencia, ponernos serios y desayunar antes de ir a las urnas, en el próximo mes de marzo, para no cambiar las preferencias por un tamal en el camino democrático o simplemente no ser artífices de lo que con anticipación podemos llamar una tea encendida para alumbrar a nuevos ladrones con credencial comprada a punta de mentiras como culebreros en plaza de mercado.

Valga recordar que en este país siguen galopando los de fino paso, ropa de marca, bolsillos calientes y preferidos por una justica endeble que los exalta por sus atípicas acciones, todos comen en el mismo plato con el sabor de tú delinques yo te juzgo, tú me das yo te absuelvo.

Es más que vergonzante como nos enteramos a diario que julano o sutano, elegidos por voto popular y voluntad ciudadana, son encarcelados por saquear el  erario, impúdicos que soterrada como descaradamente muestran la cara escondida en campaña y cambian la piel de oveja por lobos salvajes e insaciables. Lo particular del caso es que quienes más hablan de moral y trasparencia han sido los primeros sindicados y encarcelados por indelicados, amigos de lo ajeno o simplemente ladrones. Hasta hoy esa ha sido la constante, y la gran mayoría en casa por cárcel.

No hablo solamente de Bogotá sino en general del país, un territorio infestado de pirañas que fungen de políticos. Las pirañas son temiblemente peligrosas y la palabra política engendra en su esencia servicio, valores, representación ciudadana y nunca jamás ampara el delito o voluntades desastrosas que se hurtan dineros públicos. Los hay de alta alcurnia y apellidos tradicionales, paracaidistas con avales comprados, tradicionales amañados que se casan con el poder hasta ir a la tumba y mentirosos cantinflescos que solo cobran un sueldo, hacen intervenciones de risa y firman cuanto documento les llevan con la intensión del cómo voy yo ahí. Recientemente, un fiscal anticorrupción es la nueva prueba de una comunidad enmermelada hasta su último suspiro.

Por ahora me abstengo de citar nombres, pero en cercanías de los comicios haré la lista de los caídos en desgracia, los partidos comprometidos y el acto delincuencial cometido. Ojo visor, hoy no están todos los que son y no son todos los que están. Igual, no estarán los que debieran sino los que ponderan a los ya caídos, disimuladamente los defienden y abiertamente los reemplazan sin sonrojo alguno hasta con voz de valientes. Todo lo anterior, con sobradas razones, sin enmienda alguna, alerta a un potencial de votantes que no debemos olvidar que a la fecha no hay con quien y es necesaria la lupa cyber espacial para encontrar la fórmula adecuada.