Fusagasugá presa de la inseguridad

“Hoy, la seguridad se entiende cada vez menos en términos militares, y mucho más como la ausencia de conflicto. Es de hecho un fenómeno que abarca el desarrollo económico, la justicia social, la protección del medio ambiente, la democratización, el desarme y el respeto a los derechos humanos”. Kofi Annan

Desde los medios de comunicación conocemos a diario acerca de casos de inseguridad que aquejan a Fusagasugá. Infortunadamente los robos, atracos, asaltos a mano armada, fleteos, bandas organizadas que promueven el microtráfico,  ataques indiscriminados y otra lista interminable de delitos, se presentan a diario en el Municipio. Lamentablemente la ola de inseguridad crece. La inseguridad reinante en nuestras calles se ha convertido en el principal problema de los fusagasugueños. He aquí algunos de los casos que en tan solo una semana hemos conocido.

Iván por poco se desangra ante la mirada indiferente de los peatones y conductores que no lo auxiliaron.
Iván por poco se desangra ante la mirada indiferente de los peatones y conductores que no lo auxiliaron.

Iván Barbosa es un estudiante de la Universidad de Cundinamarca, hace parte del Grupo de Teatro Formativo de la UDEC y el viernes 16 de septiembre salió de la universidad en compañía de una compañera y la hermana menor de ella, caminaban hacia el centro, cuando sin mediar palabras, un hombre se acercó y le propinó una puñalada que lo dejó tendido en el piso desangrándose, las dos mujeres (una de ellas menor de edad), tuvieron que llevarlo solas caminando hasta el hospital, pues ni peatones, ni los celadores de la misma universidad, ni ningún conductor, sintió el deseo de prestar ayuda. Todos en esa noche, prefirieron mirar a otro lado. Por fortuna, Iván fue operado con éxito y hace dos días fue dado de alta. La investigación del caso es objeto de investigación por parte de la Fiscalía.

El mismo 16 de septiembre, un hombre transportaba en un vehículo tipo familiar, 19 kilos de clorhidrato de cocaína (base de coca). El hombre fue capturado por el delito de tráfico de estupefacientes agravado en calidad de autor y se encuentra privado de la libertad en la Cárcel Municipal.

El 22 de septiembre un hombre fue capturado en flagrancia, en momentos en que atacaba a un menor con arma blanca por despojarlo de su celular. El hombre fue enviado a la cárcel por el delito de hurto calificado.

Ese mismo día se reportó la captura de tres integrantes de la banda autodenominada “Los enérgicos”, ellos hurtaron 12 baterías de una de las antenas de la empresa de comunicaciones Claro. Los sujetos no aceptaron los cargos de hurto calificado y agravado en concurso heterogéneo con cohecho y también fueron enviados a la cárcel.

Ayer conocimos del allanamiento y registro de una vivienda en donde se encontraron 1 arma de fuego con  11 cartuchos y 40 gramos de bazuco. Según la investigación judicial, las personas capturadas en la vivienda (tres hombres y una mujer), cometían atracos a mano armada, fleteos, hurtos a residencias mediante el uso de motocicletas y además se dedicaban al microtráfico, y eran miembros de la banda reconocida como “Los Yetos”. Los tres hombres se encuentran en la cárcel, mientras que la mujer fue dejada en libertad pues es madre lactante de un bebé de tres meses de edad.

Estas son las personas que hurtaron el vehículo. Las imágenes corresponden al sistema de seguridad del conjunto residencial donde vive la víctima.
Estas son las personas que hurtaron el vehículo. Las imágenes corresponden al sistema de seguridad del conjunto residencial donde vive la víctima.

Otro caso conocido ayer, fue el hurto de un vehículo por parte de un hombre y una mujer, que entraron haciéndose pasar por compradores (la camioneta la estaban vendiendo), con la excusa de darle la vuelta de prueba al carro salieron con la propietaria, le dieron escopolamina y abandonaron a la mujer en un lugar cercano a Silvania. Recordemos que los sistemas de seguridad de los vehículos dificultan que éstos sean hurtados si están apagados y por eso ahora optan por robarlos encendidos. El negocio de las autopartes de vehículos robados movió en los primeros seis meses de este año 320 millones de dólares, reveló Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes.

Y un caso de estafa concluyó esta semana delictiva en Fusagasugá. Un hombre que vendía celulares, accesorios para computadores y otros elementos tecnológicos, en un local del barrio Coburgo, fue acusado de estafar a varias personas que al parecer le pagaron las primeras cuotas de celulares que nunca llegaron a ser entregados, otros le prestaron dinero al hombre y otros más recibieron aparatos en mal estado. El sujeto huyó sin rastro, dejando a los molestos clientes con la amarga sensación de haber sido estafados.

Si bien reconocemos el trabajo de la Policía, la Sijin y la Fiscalía, los esfuerzos de todos ellos parecen en vano. La cantidad de personas involucradas en conductas delictivas son muchas, las denuncias son cada vez más constantes.

Para Patricia Bulla, coordinadora de seguridad y política criminal de la Fundación Ideas para la Paz, el problema del hurto en Colombia no es solo de la Policía, porque esta sí ha mejorado con la implementación del plan cuadrante.

La inseguridad se tomó nuestras calles
La inseguridad no es solamente un asunto policial.

La Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana – ECSC realiza un diagnóstico de la convivencia y seguridad ciudadana en 28 ciudades del país, como insumo para hacer seguimiento y monitoreo a las políticas públicas del sector. Vea los resultados completos de la misma en el enlace http://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/seguridad-y-defensa/encuesta-de-convivencia-y-seguridad-ciudadana-ecsc/ecsc-2015

La recolección de información a hogares en las cabeceras de las 28 ciudades se realizó durante los meses de abril a junio de 2015 y se indagó por los hechos delictivos ocurridos durante el año 2014. La encuesta fue aplicada a 232.665 personas residentes habituales de 67.988 hogares.

Según la encuesta, la percepción de inseguridad aumentó de 57,2% en 2013, a 61,4% en 2015. Lo cual indica que el número de víctimas crece en todo el país.

¿Por qué países como los nórdicos, que tienen la más baja proporción de policía per cápita del planeta, tienen tan bajos niveles de delincuencia? Su éxito está en que el sistema social incluye. Hay oportunidades reales de educación y trabajo para los jóvenes. Estudios como los de Briggs y Cutright (1994), Messner y Rosenfeld (1997) encontraron una sólida correlación entre redes de seguridad económica y reducción de las conductas delictivas.

Pero, ¿qué tipo de acciones se pueden realizar para la disminución del delito puntualmente en Fusagasugá? ¿A quién le corresponde tomar dichas acciones?

Superar la ola de inseguridad es una tarea de todos
Superar la ola de inseguridad es una tarea de todos

La respuesta es que a todos nos corresponde tomar dichas acciones. La administración pública tiene un papel fundamental que cumplir en la prevención del delito, así como en la implementación de políticas que conduzcan a un municipio más seguro. No podemos seguir con la excusa de tener instituciones heredadas demasiado débiles para garantizar una gestión eficaz de los asuntos públicos

En diversos países, dos tercios de los delincuentes jóvenes vienen de hogares desarticulados. La familia es fundamental en la prevención del delito. Da códigos éticos, modelos de conducta y tutoría. Muchas familias pobres se quiebran ante el estrés socio económico. Sin embargo, la protección de la familia, normalmente no está en la agenda de la  seguridad ciudadana.

Cada semana se reportan capturas
Cada semana se reportan capturas por parte de la Policía

Hay que modernizar, capacitar y recuperar a la policía, que es una institución decisiva para la prioritaria lucha contra el crimen organizado; fortalecer la justicia; reformar el pésimo sistema penitenciario; reducir la tenencia de armas cortas… pero al mismo tiempo, pasar del enfoque sólo policial del problema a uno más amplio que responda a su complejidad.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos al respecto?

Lo primero que tenemos que hacer es no rendirnos y mucho menos deprimirnos. Tenemos que autoimponernos la determinación para sobreponer nuestra inteligencia, nuestra racionalidad, nuestro cerebro a nuestras emociones, a lo que nos dicen nuestras víceras. Tenemos que entender que esta situación la podemos cambiar nosotros los ciudadanos, eso sí, con mucha participación, activándonos y organizándonos.

Si nos organizamos de manera sólida, si logramos que un grupo muy nutrido de nuestra comunidad participe, que sea representativo, las acciones que hagamos van a ser respetadas y acatadas, tanto por la comunidad misma, como por las autoridades de las diferentes instancias de gobierno. Vamos a ejercer nuestro poder como sociedad. Solo lo podemos hacer organizados. Por eso es necesario sumar esfuerzos para poder lograr acuerdos dentro de la comunidad.

Una vez organizados tenemos que propiciar un sincero acercamiento de carácter periódico y permanente con las autoridades policiales y militares que hacen vida en nuestros sectores para lograr acuerdos efectivos en pro de la solución del problema en cuestión. Recordemos que ellos también son víctimas de este grave problema de la delincuencia, son el lado flaco de la cuerda, muchos policías y militares mueren año tras año por causa de los delincuentes que actúan a sus anchas, por esa razón ellos necesitan de nuestra ayuda para poder combatir la criminalidad. Entendamos que en los cuerpos de seguridad, si bien hay personas inescrupulosas, también hay muchas personas que hacen su trabajo con mística, con verdadera vocación y amor por su deber.

La comunidad organizada debe organizar periódicamente talleres, charlas, foros, donde se eduque a los vecinos sobre la mejor manera de prevenir el delito en sus diferentes formas. Exijamos a las autoridades que se adopten las políticas públicas necesarias para que nos brinden la seguridad ciudadana que nos merecemos, las que nosotros como comunidad les reclamemos. Todos unidos podemos salvar a Fusagasugá de la delincuencia, sea este un llamado a no rendirnos en la tarea de construir una mejor sociedad.

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