El caso lo dio a conocer la Comisaria de Familia del municipio de Piedecuesta, área metropolitana de Bucaramanga, Santander.

A la terrible historia la hace más dramática el hecho de que las niñas permitían la conducta de su padre para evitar que abusara de sus hermanas menores.

La aberrante situación se presentó en un asentamiento humano del sector conocido como Guatiguará, en Piedecuesta, hasta donde fueron Leticia Tirado Ariza comisaria de Familia junto con la Policía después de que el ICBF se enterara por una llamada, según informó Caracol Radio.

Nos llegó un oficio del ICBF y con la Policía procedimos a retirar de ese hogar a un total de siete menores de edad: seis niñas y un niño (todos hijos biológicos del señalado violador)”, dijo Tirado. “Cuatro de estas menores de edad, de 10, 12, 15 y 17 años, manifestaron en entrevistas que su padre las venía accediendo carnalmente”.

Las niñas preferían que les hiciera de todo a ellas con tal de que no tocara a las hermanitas y el hermanito menor (de 2, 5 y 8 años)”, agregó Tirado Ariza.

Las víctimas fueron llevadas al Instituto de Medicina Legal, donde fueron valoradas y sometidas a exámenes para corroborar las agresiones, informó ese medio. “Ya Medicina Legal las valoró y estableció que había acceso, en las cuatro niñas”, dijo Tirado Ariza.

Se supo además que “el hecho que más indigna a la autoridades tiene que ver con que presuntamente los abusos sexuales contaban con el beneplácito de la madre, quien durante todo este tiempo nunca denunció las agresiones sexuales cometidas por su pareja contra sus hijas”.

Por esa razón, “las menores quedaron bajo protección de las instituciones del Estado y de una tía materna, mientras se adelanta la investigación penal en contra de los acusados”.