Es aterradora la forma como estos animalitos nos mantienen invadidos en Fusagasugá.

La tarde de este lunes festivo destiné alrededor de dos horas para ver en familia una película de Netflix.

Mientras intentaba apreciar las escenas, tuve que con una raqueta defenderme violentamente de 16 zancudos que me interrumpían el receso laboral.

He vivido en tres sitios de la ciudad en tres años largos. Mandalay, Balmoral y Manila; pero en todas partes debo confesar que lidiar con los zancudos ha sido una constante.

En alguna ocasión le reclamaba a la Secretaría de Salud, y de paso le recomendaba a la Oficina de Ambiente por la falta de cuidado y aseo con las quebradas.

En su gran mayoría, contaminadas, e inclusive el río Cuja, con vertimientos que causan un grave e irreparable daño al medio ambiente.

Contestaron que es imposible fumigar, que está prohibido, por la afectación a otras especies.

Sin embargo, debo afirmar que no se siente el apoyo de la CAR en estos procesos, y que EMSERFUSA E.S.P., realiza ciertos esfuerzos que no son suficientes.

Por su parte, las comunidades en algunas ocasiones colaboran con el aseo en sus entornos.

Pero, infortunadamente la gran mayoría de personas no ayudamos con esa labor.

La verdad sea dicha. Los zancudos son una epidemia en la Ciudad Jardín, que nos mantienen fregados.

Nos gustaría contar con las estadísticas reales de los enfermos atendidos por la picadura de esta clase de animalitos, en el hospital San Rafael y la Clínica Belén, y dejar de ocultar información trascendental.

De esta manera, visibilizamos una seria problemática y le exigimos a la nueva Administración Municipal, tome las medidas para contrarrestar la situación.

Mientras tanto si a ustedes les sucede igual, les comparto las siguientes recomendaciones del Ministerio de Salud.

 

Gracias.

Abrazo fraterno:

Alejandro Castro Guerrero