Redacción: Fusagasugá Noticias

Con la concejala Marcela Alvarado Herrera nos reunimos a conversar una tarde fría de sábado en Café Zona Té. Llegó en jeans, blusa y zapatillas. Un poco prevenida, pero al calor de la charla se mostró tal como es, sencilla, espontanea, alegre y franca. La verdad, no actúa como política. Es una mujer guerrera, trabajadora y juiciosa en lo que hace. Madre de dos adolescentes varones, Esteban de 15 y Jesús Andrés de 17. Participó en las elecciones del 2011 en la lista al Concejo del Partido de la U, afirma que la llamaron de “relleno”, porque no lograban la cuota femenina y una hermana que le gusta el proselitismo político la involucró. Con una pequeña campaña logró alrededor de 400 votos, pero no salió elegida. Se retiró de ése grupo porque no se sintió cómoda, según ella las directivas locales de la colectividad no le generaron la suficiente tranquilidad.

En los comicios regionales del 2015 le volvieron a hacer “el guiño” varios dirigentes de la política municipal, quienes veían en ella un nuevo liderazgo, luego de haber sido funcionaria pública por contratación durante dos años en la Administración “Contigo Con Todo”, al frente de la coordinación del Banco de Alimentos de la Secretaría de Desarrollo Social, en donde logró rentabilidad social y algunos amigos. Después de varias consultas y asesorías determinó que participaba en la lista del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), cuyos dirigentes le causaron la suficiente confianza y tras hacer el trabajo con familiares, conocidos y amistades, lograron un escaño en la Corporación Edilicia. Afirma que está feliz, trabaja en equipo con todos sus colegas, reconoce que está aprendiendo y aspira terminar el periodo cumpliéndole a su colectividad, a las mujeres de Fusagasugá y a quienes depositaron su voto de confianza en ella.

“Con mi familia tuvimos que salir de la provincia del Sumapaz por la violencia que ocasionaron las Farc. Durante seis años en Bogotá, trabajé y estudié, para regresar a Fusagasugá a dedicarme al comercio, porque jamás pensé involucrarme en política. Pero debo apuntar que nos beneficiamos con el gobierno Uribe, porque la región volvió a ser, lo que era, una zona de gente amable y trabajadora“: dijo con aparente nostalgia y tristeza la concejala Marcela Alvarado Herrera,  a quien la guerrilla le asesinó a dos de sus hermanos en el vecino municipio de Tibacuy. “No soy uribista, ni santista, pero agradezco al presidente Uribe el haber combatido a las fuerzas irregulares, y me preocupa del gobierno Santos que no le está cumpliendo a las víctimas del conflicto, uno es el discurso, pero se va a la práctica y no está funcionando. Siento que cuando una persona se acerca a cualquier Institución a reclamar lo establecido en la Ley 1448, lo revictimizan”, puntualizó.

Cuando le preguntamos si su corazón estaba sano frente a sus victimarios, si necesitaba que la guerrilla de las Farc le pidiera perdón por lo que le había hecho a su familia y el desplazamiento que sufrió, indicó: “Más que buscar la justicia del hombre, siempre he creído en la justicia divina, y eso me está permitiendo ver que quienes se prestaron para hacernos daño, cada día están en peores condiciones, ellos mismos se han destruido. En estos últimos dos años no es que me haya dejado de doler,  es que me acostumbré a vivir con el dolor“.

Del municipio de Fusagasugá piensa que infortunadamente las regulares Administraciones lo tienen postrado con una movilidad que lo paraliza por falta de vías y orden. Afirma que están trabajando desde el Concejo Municipal para que se mejore no solo la movilidad sino la seguridad, lo cual siempre le ha preocupado. Marcela, es administradora financiera de la Universidad Católica de Colombia y se graduó como bachiller comercial del Colegio Santander Femenino de Fusagasugá. Le molesta la deslealtad y el conformismo.

Afirma que éste Concejo sí le está cumpliendo al municipio de Fusagasugá y puso de ejemplo el proyecto de Acuerdo 35 del año 2016, el cual le dio herramientas al Alcalde para construir con las comunidades un documento en donde se conozcan las verdaderas necesidades y se defina el plan a seguir para encontrar soluciones.

Por último le hizo un llamado a las mujeres fusagasugueñas para que se apropien de sus liderazgos y hagan parte activa de la política y se conviertan en gestoras del desarrollo de sus comunidades.