Cada 9 de abril se conmemora en Colombia, el Día  Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, momento donde es imposible no rememorar historias macabras del sufrimiento de personas, que sin ser parte ni contraparte, sufrieron en carne propia desde abusos físicos, hasta psicológicos, esos en los que muchas veces el abusado, prefiere la muerte.

Uno de los testimonios más aterradores es quizás el de  Lina Mercedes Caro, una mujer de familia campesina, que conoció el maltrato por parte de los hombres, desde que tuvo nueve años de edad, cuando fue abusada sexualmente por su propio hermano.

Resultó ser ese abuso marcado por el incesto, lo que la obligó a salidas desesperadas.

” Me fui con el primer hombre que me pasó por el frente, una salida desesperada, porque a pesar que con él tuve dos hijos, desde los 14 años me ofreció una relación llena de golpes y agresiones verbales”, relata la damaen sus testimonios.

A sus 24 años y aun viviendo en el municipio María La Baja, departamento Bolívar de Colombia,  conoció lo despiadado y cruel que puede llegar a ser un ser humano. “Desde mis 24 años entendí que la maldad en el hombre, no tiene fondo”, alegó la mujer.

Lina Mercedes Caro,  fue una de las muchas mujeres que soportó violaciones y todo tipo de aberraciones sexuales de los integrantes de los grupos armados alzados en Colombia. Durante aproximadamente 12 años, se consideró ” la esclava sexual de las FARC”, donde un grupo de hombres a gusto, la usaban como objeto carnal, sin piedad  ni pudor alguno.

“Me encerraban en un cuarto y entraban uno a uno a violarme, sin protección. Aquello fue matando mi ser lentamente, para ese entonces me volví una mujer agresiva y llegue a odiar a todos los hombres”, agregó.

Comentó que jamás pudo escapar, ” la amenaza era otro de mis temores. En ese entonces a las que se atrevían a denunciar o contestar, las empalaban o las asesinaban, luego iban por la familia”, añadió.

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Uno de los episodios que aseguró  jamás olvidará, ocurrió en una fiesta en un corregimiento conocido como El Níspero.

“Allí me llevaron y  ya sabía lo que me esperaba. Supuse que me violarían uno a uno como solían hacerlo; pero me encontré con más de 20 hombres desnudos, quienes salvajemente desangraban mi cuerpo. No podía ni cubrirme el rostro, pues me obligaban a observar todo lo que ellos hacían, aquello para mí fue el  infierno”, relató.

Eventualmente,   asegura que solía preguntarse ¿por qué a mí? “Soy una mujer poco agraciada, de color negro y de piel maltratada; nunca hallé respuestas;  para ellos yo era su objeto los días viernes, sábados, domingos y días festivos”.

Lina Mercedes asegura que ya nada le parecía horrendo, tenía el alma marchita y de sus verdugos se podía esperar cualquier cosa. 

“Un día me llevaron a ese lugar de abusos sexuales, luego de que me violaron como era la costumbre, uno de ellos me introdujo un palo por mi vagina, aquello se convirtió en una hemorragia que avecinaba una muerte segura. Con el trozo de madera dentro de mí, logré escapar, ir a un médico a que me atendiera, sin imaginar que tal acción se convertiría en mi salvación”, contó.

Dijo que al llegar a aquel hospital en Cartagena, rompió el silencio ” mis padres ya habían fallecido y mis hijos estaban grandes, conté todo de lo que era víctima, no soportaba más”.

Añadió que “los médicos lograron retirarme la corteza que llevaba conmigo, mis órganos estaban comprometidos y tuvieron que realizarme una histerectomía. Enviaron muestras a medicina legal para su estudio y tantos abusos dejaron en mí un daño irreversible”, susurró entre lágrimas.

Lina Mercedes Caro, es ahora a sus 50 años, una mujer a quien los abusos sexuales le produjeron un cáncer terminal.

Su testimonio lo ha llevado a todos los escenarios de la política de Colombia, en una lucha por ser escuchada y que el tiempo que le resta de vida, sirva para abrir la conciencia de autoridades y mujeres víctimas de violencia.

Siempre la acompaña un bastón que la asiste en su desplazamiento y gotas de morfina en su cartera para aliviar el dolor del cuerpo, mientras Dios a través del perdón sana las dolencias de su alma.

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Redacción: Fusagasugá Noticias