Ocho años privado de libertad en un centro especializado fue la condena que dictó el Juzgado Séptimo  Penal del Circuito de Medellín , dedicado a  Adolescentes,  en contra de un menor de 14 años que fue detenido en esa ciudad el pasado 29 de marzo por su responsabilidad en el homicidio de dos personas.

Se trata  del “niño sicario”, caso que  generó conmoción en el país porque, según la Fiscalía, estaría involucrado en al menos diez homicidios más, que se habrían cometido antes de que tuviera 14, por los que no pudo ser procesado.

El fiscal Néstor Humberto Martínez cuando se dio a conocer la detención, añadió que   “llevamos 600 menores capturados en flagrancia, esta es una expresión de descomposición social y  de la familia. El menor que capturamos  por el doble homicidio aceptó que llevaba más de 10 asesinatos  y que estaba empezando a perder las cuentas”, narró.

“El niño sicario” identificado con las iniciales MCLR, fue condenado, tras aceptar los cargos de doble homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.

Sus ultimas víctimas fueron  Darío Alexis Hincapié y Mateo Cuesta Prieto, en ese hecho también dejó herida  de bala a una persona que pasaba por el lugar donde cometió el crimen.

Ocurrió en el barrio Santa Lucía de la capital antioqueña. Al menor le encontraron un revolver con 6 cartuchos percutidos. Cuando fue detenido, el joven mostró una tarjeta de identidad de un menor de 13 años, pero se comprobó que había cumplido los 14,  el 18 de diciembre de 2018.

Ante la revelación de su expediente, el pasado primero de abril, reporteros de El Espectador  hablaron  con Fernando Sabogal, presidente de Defensa de Niñas y Niños Internacional (DNI – Colombia), organización que hace parte de la Coalición contra la Vinculación de Niños, Niñas y Jóvenes al Conflicto Armado en Colombia (Coalico).

Sabogal afirmó que se debe buscar garantizar los derechos de este menor, para que el joven pueda reinsertarse.

“La sociedad se encarga de crear monstruos, de estigmatizar, entonces, por ejemplo, ya todos los niños de la comuna 13 (de Medellín) son sicarios. Se estigmatizan, se persiguen y los que no estaban en esas actividades, igual empiezan a sentir ese rechazo social y empiezan también a pasarse al otro extremo, se vuelven resentidos y le hacen daño a la sociedad, porque no son incluidos en estos espacios”, señaló.

Fuente: El Espectador